No, no me avergüenzo,
porque quien ama siempre gana.
Qué hay dentro de mí que no cesa.
Sale sin control, crece, se contrae,
duele y se desliza
fuera de mí.
Se burla, me controla y, en días,
me desarma.
¿Por qué no te detienes?
¿Vas a permitir que crezca algo
dentro de mí o también lo
arrastrarás hasta el agua?
Ha cambiado la estación y, con ella, mi sentir.
Voy floreciendo; ya veo los brotes
de tanto amor que has puesto en mí.
Hay días en los que te quedas en cama, envuelta entre tus cobijas, imitando el calor de la protección materna. ¿Intentas regresar al útero, a nadar en la placenta?
Despierta, es hora de nacer.
Mira, solo debes andar. ¡O caminas o terminas en el suelo! Y de ahí no hay más. Son 8,000 millones de personas caminando y otras cayendo. Entre todas ellas, tú solo eres una más en el ruedo. ¿Te apena ser vista fracasando?
Deja de seguir incubando, ya no pierdas más tiempo.
Estoy aquí sentada, frente a mi pantalla con los dedos enredados en la raíz de mi cabello, frustrada y viendo mi reflejo.
Es que hay tanto que hacer y no hago nada. alguien sabe por dónde se debe empezar?